¡Verdad! ¡Justicia! ¡Libertad! ¡Y un huevo duro!
– Bueno, por lo menos estamos de acuerdo en lo de “Verdad, Libertad y Justicia”, ¿no? –dijo Reg entusiasmado.
- Hubo un coro de asentimientos. Todo el mundo quería aquellas cosas. No costaban nada.
Una cerilla centelleó en la oscuridad y todos se giraron para mirar que a Vimes que se encendía un puro.
- A usted les gustaría que hubiera Libertad, Verdad y Justicia, ¿verdad que sí, camarada sargento? – Le alentó Reg.
- A mí me gustaría comerme un huevo duro – dijo Vimes, sacudiendo la cerilla.
- Se oyeron unas risas nerviosas, pero Reg pareció ofendido.
- Dadas las circunstancias, sargento, creo que tendríamos que elevar un poco más nuestros puntos de mira…
- Bueno, sí, podríamos – le cortó Vimes, bajando los escalones. Echó un vistazo a las hojas de papel que Reg tenía delante. El hombre se lo tomaba en serio. Muy en serio. Y era concienzudo. Mucho-. Pero… bueno, Reg, mañana volverá a salir el sol y estoy bastante seguro de que pase lo que pase no habremos encontrado la Libertad, y no habrá demasiada Justicia, y maldita sea si no estoy seguro de que no habremos encontrado la Verdad. Pero a lo mejor es posible que yo consiga un huevo duro.
Extraído de Night Watch, esa xenialidade de Terry Pratchett que debería ser o manual para toda revolución feita con sentidiño.















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